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El Libro de Mormón y otros documentos antiguos

Mormon Gold PlatesCuando se publicó en inglés, por vez primera, el Libro de Mormón en 1830, parecía una obra bastante anómala, a pesar de su tono bíblico. Nadie había oído jamás hablar de la existencia de libros antiguos escritos sobre planchas de metal y ocultos en cajas de piedra. Además, el libro afirmaba que había sido redactado originalmente por antiguos israelitas en un tipo de escritura llamado “egipcio reformado”. A los críticos les faltó tiempo para ridiculizar estas ideas. Pero todo eso cambió a mediados del siglo XX.

Libros ocultos
En 1945, se encontraron en Chenoboskion, Egipto, lugar también conocido como Nag Hammadi, varios volúmenes de escritos cristianos, encuadernados en cuero, pertenecientes al siglo V d. C. Entre sus contenidos había libros supuestamente escritos por algunos de los primeros apóstoles. Al igual que el Libro de Mormón, estos libros habían sido escondidos bajo tierra en una gran vasija de cerámica.
Dos años más tarde, en 1947, se descubrieron otros documentos, en mayor cantidad, ocultos en unas cuevas que se encuentran en los acantilados de la orilla occidental del Mar Muerto. De la mayoría sólo se habían preservado fragmentos, pero los que se habían guardado en recipientes de terracota estaban en condiciones relativamente buenas. En total se hallaron fragmentos de unos 800 rollos distintos. Estos Rollos del Mar Muerto incluían múltiples copias de todos los libros del Antiguo Testamento, exceptuando el de Ester, junto con muchos otros textos religiosos que fueron venerados por los judíos en tiempos antiguos, pero que no se habían incluido en la Biblia. La mayor parte de los rollos fueron escritos en el primer siglo de nuestra era, pero algunos datan de los primeros siglos antes de Cristo.
Uno de los Rollos del Mar Muerto de mayor tamaño es una copia casi completa del libro bíblico del profeta Isaías. También había otra copia extensa de este libro, aunque está deteriorada. En ambos rollos se detectan pequeñas diferencias respecto al texto hebreo del que se han traducido nuestras Biblias modernas. Esto es significativo porque el Libro de Mormón, que cita material de por lo menos 22 de los 66 capítulos de Isaías, también presenta algunas pequeñas diferencias respecto al texto bíblico de Isaías. En algunos casos, concuerdan con la versión del Libro de Mormón una o más de las versiones del Isaías de los Rollos del Mar Muerto1.
Planchas de oro y cajas de piedra
Uno de los más importantes Rollos del Mar Muerto es un documento inscrito sobre una plancha de cobre que había sido enrollada y posteriormente ocultada. Pero éste es sólo uno de los muchos ejemplos de textos antiguos que, como el Libro de Mormón, fueron escritos sobre hojas de metal.
Desde los años treinta, se han descubierto, en varias partes del mundo, casi cien documentos, antiguos y medievales, escritos sobre planchas u hojas de metal2. Pero los que más nos interesan son los procedentes del antiguo Cercano Oriente, la tierra natal de los pueblos del Libro de Mormón.
En Irak se encontraron tres láminas de cobre, que databan del 2900 al 2425 a.C., con una inscripción de un templo de la antigua Adab. Asimismo, se ha encontrado una plancha de cobre con escritos sumerios pertenecientes a la misma época. En 1894, en Djokha Umma, Irak, se halló una pequeña plancha de oro con una inscripción acadia del siglo XXV a. C., la cual se conserva hoy en el Louvre de París, lugar que también alberga otras varias planchas de metal con inscripciones. En la Baja Galilea se encontró una lámina de bronce con una inscripción ugarítica del siglo XIV a. C. En 1950 se encontraron, en el valle de Beritz, en el Líbano, unas planchas de plata y plomo con inscripciones hititas. En los años treinta, Mauricio Dunand descubrió, en la antigua ciudad fenicia de Biblos, también en el Líbano, seis láminas de bronce con escritura pseudo-jeroglífica, que se remontan a la época comprendida entre el 2000 y el 1800 a. C.
Tampoco faltan los ejemplos egipcios: el tratado entre Ramsés II, rey de Egipto, y el rey hitita Hatusilis, redactado en el 1287 a. C., se escribió sobre planchas de plata; se ha hallado un decreto del rey Ramsés III (1198-1167 a. C.) escrito sobre planchas de plata y de oro; en Egipto, en la tumba del rey Menkhure, quien construyó la tercera pirámide de Giza (cerca del 2800 a. C.), se han encontrado planchas finas de oro que, según parece, contienen restos de
escritura jeroglífica. En Lisht se ha encontrado una hoja de oro con escritos jeroglíficos del 2000 al 1788 a. C. Existe un bloque de planchas de metal, posteriores al siglo IV a. C., que contienen una crónica escrita en demótico egipcio, que no es sino una especie de egipcio reformado.
Los antiguos asirios escribían sobre planchas de metal, que a menudo se usaban como placas dedicatorias para templos y palacios. El rey asirio Sargón II (722-705 a. C.) repite en todos sus anales que él llevaba registros sobre planchas de oro, plata, bronce y plomo. En 1854, durante unas excavaciones de su palacio en Khorsabad, se descubrieron seis pequeñas planchas (de oro, plata, bronce, estaño, plomo, y una de alabastro), que contenían inscripciones, en una caja de piedra enterrada bajo los cimientos del palacio. Dos de las planchas y la caja se perdieron durante el naufragio de un barco en el río Tigris, en Irak, el 23 de mayo de 1855. Las cuatro planchas que quedaron, de oro, plata, bronce y estaño, se llevaron a Francia y actualmente se encuentran en el Louvre de París.
La costumbre de conservar documentos de metal en cajas de piedra -de la que se habló por vez primera cuando José Smith descubrió las planchas del Libro de Mormón- también se practicaba en la antigua Persia, donde se han encontrado varios ejemplos de la misma. En 1923, en Hamadán, Persia (la Irán actual), se descubrieron dos placas pequeñas, una de plata y la otra de oro. Contenían inscripciones del rey Darío I (521-485 a. C.) en las que se hablaba sobre la construcción de palacios en la ciudad. En 1938, se encontraron dos pares de planchas, de las que una de cada par era de plata y la otra de oro; estaban metidas en cajas de piedra que se habían colocado en los ángulos de los cimientos del palacio de Darío en Persépolis. Las planchas están en Teherán, Irán, en el Museo Nacional de Arqueología.
También se han descubierto documentos de metal en Israel.  En 1968, se descubrió en Betania un pequeño rollo de plata, escrito en griego y en copto, que data de alrededor del 400 d. C. En 1980, los arqueólogos abrieron una tumba del siglo VII a. C., contigua a la Iglesia Presbiteriana Escocesa de San Andrés, en Jerusalén, y descubrieron dos pequeñas tiras de plata enrolladas, que contenían una inscripción de la Biblia (Números 6: 24-26).
Egipcio reformado
En 1829, mientras José Smith estaba terminando su traducción del Libro de Mormón, un erudito francés llamado Jean-François Champollion se ocupaba en la preparación del primer diccionario y la primera gramática de la lengua egipcia, que se publicaron tras su muerte en 1832. Hasta entonces, nadie había sido capaz de traducir textos egipcios antiguos, puesto que habían dejado de utilizarse en el siglo IV d. C. Pero el Libro de Mormón, según Moroni, uno de los que escribió en él, se redactó utilizando caracteres en “egipcio reformado”, aunque los nefitas también sabían hebreo (Mormón 9: 32-34). Otro de los que participaron en la redacción del libro, Nefi, dijo que él estaba empleando el “lenguaje de los egipcios” para escribir el documento (1 Nefi 1: 2).
Los jeroglíficos (palabra griega que significa “símbolos sagrados”) del egipcio se diseñaron para ser grabados en piedra, proceso lento y tedioso que implicaba el uso de más de 700 caracteres que eran representaciones muy exactas de cosas de la vida real, tales como personas, animales, accidentes geográficos, cuerpos celestiales, ropa, y utensilios cotidianos. Se diseñó una forma de escritura cursiva denominada hierática (en griego, “sagrada” o “sacerdotal”), que permitía escribir con más rapidez y que se empleó muchísimo sobre papiro. Luego, alrededor del 900 a. C., los egipcios desarrollaron otra forma de escritura, aún más cursiva, que se conoce como demótico (en griego, “popular”); ésta, aunque se basaba en la hierática, mantiene poco parecido con los jeroglíficos. Así pues, los egipcios ya habían reformado su sistema de escritura dos veces antes de que se escribieran las primeras porciones del Libro de Mormón alrededor del 600 a. C.
Puede parecer extraño que los antiguos israelitas que escribieron el Libro de Mormón usaran un sistema de escritura egipcio. Pero existen precedentes de esta práctica y hoy sabemos que fueron varios los sistemas de escritura del antiguo Cercano Oriente que se tomaron del egipcio. Quizá el caso más notable sea la adopción, ya antes del siglo II a. C., de algunos jeroglíficos egipcios para formar el sistema alfabético de la lengua meroíta, que se hablaba antiguamente en Nubia (en el Sudán actual). El meroíta también desarrolló un sistema de escritura cursiva que se parece al demótico egipcio. El sistema silábico empleado en escritos (algunos de ellos sobre planchas de bronce) que se han encontrado, durante excavaciones arqueológicas, en la antigua ciudad fenicia de Biblos, se componía de caracteres modificados a partir de los jeroglíficos egipcios.
Textos hebreos escritos con formas egipcias
Cuando Moroni afirmó que estaba realizando sus escritos en egipcio reformado, también hizo la observación de que todavía utilizaban el hebreo (Mormón 9: 32-34). De manera  similar, su antepasado Nefi había efectuado “una relación en el lenguaje de mi padre, que se compone de la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios” (1 Nefi 1: 2). Esto nos sugiere que el Libro de Mormón puede haber sido escrito en hebreo pero utilizando una forma de escritura egipcia. En años recientes se han encontrado pruebas de la existencia de formas de escribir de este tipo.
Por ejemplo, en tres papiros mágicos egipcios, de los siglos XIV y XIII a. C. (el Papiro Mágico de Londres, el Papiro Mágico Harris y el Papiro Anastasi I) se incluyen varios textos semíticos noroccidentales (relacionados con el hebreo). Otro documento egipcio, el Ostracón 25759, de principios del siglo XI a. C., también contiene un texto semítico que se lee en hebreo pero que está escrito con caracteres egipcios.
El papiro Amherst 63, documento escrito en demótico egipcio, que data del siglo II a. C., fue hallado en una vasija de barro en Tebas, Egipto, durante la segunda mitad del siglo XIX. Aunque la forma de escritura es egipcia, la lengua de base es el arameo, que está estrechamente relacionado con el hebreo. Entre los escritos que se incluyen en el texto religioso aparece una versión paganizada de Salmos 20: 2-6. Aquí, pues, tenemos un pasaje de la Biblia, en su traducción al arameo, escrito con caracteres egipcios tardíos.
En 1967, unos arqueólogos israelíes descubrieron en el antiguo emplazamiento de Arad un ostracón de poco antes del 600 a. C., la época de Lehi. El texto del ostracón está escrito con una combinación de caracteres hieráticos egipcios y hebreos, pero se puede leer enteramente como egipcio. De las diecisiete palabras del texto, diez están escritas en hierático y siete en hebreo. Este descubrimiento sugiere que cuando Nefi, el hijo de Lehi, habló de que escribía en una lengua que constaba de “la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios”, puede que hubiera usado una forma de escritura combinada similar a esta última. Existen otros dos ejemplos de escritura combinada egipcio-hebrea, del mismo período, que fueron descubiertos en la parte norte de la península del Sinaí a finales de los años setenta.
Conclusiones
Aunque fue ridiculizado por sus afirmaciones respecto a la naturaleza del documento original del que tradujo el Libro de Mormón, el relato de José Smith ha encontrado apoyo durante la segunda mitad del siglo XX. Los israelitas y otros pueblos antiguos no sólo enterraban sus registros sagrados, sino que también los colocaban en ocasiones dentro de recipientes protectores tales como vasijas de arcilla o cajas de piedra. Dichos escritos se realizaban a veces sobre planchas de metal, y algunos de los textos hebreos y de otros semitas fueron escritos haciendo uso de caracteres egipcios, igual que el Libro de Mormón.

Notas:

1. En 1983 la Fundación para la Investigación de la Antigüedad y Estudios Mormones (Foundation for Ancient
Research and Mormon Studies; FARMS) publicó un informe preliminar, con tamaño de libro, titulado “Variantes de Isaías en el Libro de Mormón” (Isaiah Variants in the Book of Mormon), de John A. Tvedtnes. En 1984 se publicó, con el  mismo título, un artículo más breve del mismo autor, en Monte S. Nyman  (ed.), Isaías y los Profetas (Isaiah and the Prophets ) (Salt Lake City: Brigham Young University and Bookcraft, 1984).  Se pueden obtener reimpresiones en inglés de este artículo en FARMS. Hay una traducción al español del mismo: “Variantes de Isaías en el Libro de Mormón”, en Josué Sánchez (ed.) El Libro de Mormon Ante la Crítica (Salt Lake City: Publishers Press, 1992).
2. Se han encontrado planchas de oro, plata, cobre y plomo, con inscripciones, en lugares tan diversos como Java (una isla indonesia), Tailandia, India, Pakistán, Portugal, España, Grecia, Marruecos y Corea. En los años cuarenta Franklin S. Harris, hijo, compiló una lista de este tipo de descubrimientos que se publicó en varios artículos y libros.

(Traducido por Estrella La Font Díaz; Rama de Logroño de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días).

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